Cala de O Peiral

Cala de O Peiral

El eco de un océano cámbrico

 

El eco de un océano cámbrico

En la serena cala de O Peiral, el murmullo del mar acompaña a un paisaje costero quebrado y rocoso, tallado en gneises que guardan secretos de hace 500 millones de años. Se trata de nuevo de los gneises de Cariño. En estos afloramientos, estas rocas revelan un marcado carácter bandeado. Capas alternantes, en origen variablemente arcillosas-arenosas, revelan su origen en un flysch grauváquico: materiales sedimentarios marinos profundos, que se compactaron después bajo presiones colosales durante la formación de Pangea.

Salvando la evidente distancia, este flysch del Cámbrico recuerda a los famosos flyschs de otro geoparque UNESCO norteño, el Geoparque Costa Vasca. Sin embargo, en el caso de cabo Ortegal, aunque la deformación y metamorfismo variscos hayan ocluido numerosos rasgos primarios, ofrecen oportunidades para otro tipo de observaciones y de estudios.

Para la persona visitante, este rincón es una ventana a un tiempo en el que la vida compleja comenzaba a florecer en los océanos. El Cámbrico es un periodo caracterizado por un aumento extraordinario en la diversidad biológica. Las rocas metasedimentarias del Complejo de Cabo Ortegal se consideran de edad cámbrica y podrían ser apropiadas para la búsqueda de fósiles de esta edad. Sin embargo, la deformación y metamorfismo variscos han eliminado estos posibles restos. Al pasear por la cala, se pueden observar vistosos pliegues menores que narran la intensa deformación sufrida, mientras el Atlántico actual lame las rocas como un testigo indiferente del paso del tiempo geológico.