Playa de Morouzos
Una playa y una isla en un océano desaparecido
Frente a la playa de Morouzos, contemplamos la isla de San Vicente, que en bajamar parece emerger desde el fondo y volverse más alta. La bajamar es, de hecho, el mejor momento para esta visita, ya que podemos llegar a pie hasta la isla. Se trata de una mole de forma ovalada, formada por 500 metros de potencia de esquistos verdes, rocas de origen plutónico y volcánico que pertenecen a la unidad de corteza oceánica conocida como la ‘ofiolita de Moeche’, que data de hace 395 millones de años y constituye la unidad más reciente que aparece en el Complejo de Cabo Ortegal.
El Complejo de Cabo Ortegal conserva los restos de una cuenca oceánica abierta en la periferia de Gondwana hace entre 410-395 millones de años. La extensión de este océano es desconocida y objeto de un intenso debate científico. La isla de San Vicente es un relicto de la corteza de este océano, por lo que caminar aquí es pisar el suelo de un mar desaparecido. Las rocas que contemplamos en el Complejo de Cabo Ortegal nos hablan de la colisión continental que cerró este océano. Este es un lugar donde la geología se vuelve tangible y donde cada marea revela un nuevo fragmento de su historia.
Foto: Creative Commons