Faro de cabo Ortegal
Un faro sobre el abismo del tiempo geológico
Desde el faro de cabo Ortegal, se abre una panorámica imponente: los acantilados se extienden hasta punta de O Limo, esculpidos por rocas que un día formaron parte del manto terrestre. Pero la singularidad de este lugar no está solo en lo que se ve, sino también en lo que se pisa. Bajo el faro aflora uno de los mayores niveles de eclogitas del mundo: rocas raras y densas, originadas hace 400 millones de años a más de 70 kilómetros de profundidad.
Estas rocas se formaron durante la subducción de la corteza periférica del antiguo supercontinente Gondwana hacia el interior del planeta, durante la colisión de continentes que formó Pangea. Bajo condiciones extremas, algunos fragmentos de la corteza se transformaron en eclogitas y, tras millones de años, emergieron a la superficie.
Hoy, esas rocas profundas están al alcance de la vista y del tacto, y revelan un fragmento del interior de la Tierra que normalmente permanece oculto. Frente al mismo cabo Ortegal, un balcón geológico desde el que nos asomamos al pasado de nuestro planeta, la gran lámina de eclogitas que contemplamos desaparece en el mar en los islotes de punta de Os Aguillóns, que muestran a su vez grandes pliegues.